Walter Marichal
El Poste
El rancho decrépito,
débil. Resignado, agoniza, el musgo cubre sus paredes
La hoja de la puerta
que queda golpea sin respuesta.
Chilcas y ramas
pueblan la senda azucenas rosadas aun florecen indiferentes.
Ellos partieron lejos,
dispersos, sin destino. Pedro, que murió no hace mucho.
Se fue más lejos
aún...
Alguna noches desde
el patio casi susurrante un tremolo de guitarra
Altera el frágil
equilibrio de las sombras.
Pasos voces
interrumpen el tono monocorde de los grillos.
En noches tormentosas
con los relámpagos ¨cuentan vieron el fogón prendido
Y el tubiano de Pedro
atado en el poste.
Pasaron meses...
años, una noche... lunes o quizás martes...
Incendio de
nubes una gran fogata, voces lastimeras y el rancho
Crepitante de
rodillas en el piso acurrucado.
E n la mañana enorme
sombra humeante cubría el paisaje,
Aleteo de cenizas esqueléticas
fantasmagóricas huyendo al cielo.
Una extraña oquedad
invadía los seres y las cosas.
A pasos dormitaba el
tubiano atado en el poste...
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